26 de julio


La otra cosa que nos quedó pendiente en nuestro anterior viaje a Lisboa fue la visita al Claustro del Monasterio de los Jerónimos. Dado que los primeros tramos de visita están reservados a grupos, cogemos entrada por internet a las 10.30, lo cual demuestra a posteriori ser totalmente innecesario, ya que el tener la entrada no te evita hacer la cola de entrada y, además, no puedes acceder a descuentos como la entrada familiar (50% de descuento). A pesar de todo, la visita es absolutamente imprescindible, el claustro es espectacular. Eso sí, lo que no hacemos es volver a hacer la cola para visitar la iglesia.

Después de comprar unos pasteles de crema/nata (según la denominación española o portuguesa) en la conocida repostería Pastéis de Belém (dicen que son los mejores, pero a mi me parecen iguales al resto 😉) cogemos un Bolt para ir a comer a un sitio en Lisboa que nos han recomendado, en horario lisboeta (llegamos a las 12.45), Casa da India. Es el típico sitio que, si sólo lo veo por fuera, no entro, pero una vez dentro, veo que está lleno de gente local comiendo y algún que otro turista, lo cual me da buena espina. La comida no nos decepciona en absoluto, muy buena. Y para terminar, recomiendo pedir el aguardiente local -elaborado por ellos-.

Por la tarde, después de descansar, damos un paseo por Chiado, visitando el Café Brasileira, el Teatro da Trindade y la iglesia de Sao Roque. Acabamos tomando una cerveza en el mirador de Pedro de Alcántara (mucho menos visitado que el resto y con mejores vistas) para acabar el día visitando el otro mirador cercano, el de Santa Catarina -plagado de turistas-.