El viaje de Lisboa a Azores se retrasa bastante (casi dos horas). Eso sí, la atención en SATA (aerolíneas azoreñas) es muy buena. El aeropuerto de Ponta Delgada es muy pequeño, y ahí tenemos a nuestro casero para recogernos. Una de las cosas buenas que tuvo el alojamiento, además de la situación, fue que nuestro casero nos hizo los traslados gratis. También nos alquiló un coche a un precio más económico de lo normal, eso sí, algo defectuoso.
Del alojamiento, lo mejor que podemos decir es que estaba perfectamente situado a mitad de la isla (en la localidad de Lagoa, junto al puerto), con unas vistas muy buenas y con unas piscinas naturales justo al lado.
